Mi corazón se encuentra sereno, templado,
más sin embargo las olas de un nuevo suceso
embargan mi ser.
En lo más profundo
de mi corazón una fibra se ha roto:
la de la ilusión.
Quizás sea el suceso fuerte más común
que más me cueste aceptar.
No tengo razón para llorar,
si en realidad nadie me ha dañado,
he sido yo quien ahora
hizo de un espejismo una razón,
y pagué el precio.
Me siento triste, mas no sufro,
¿Cómo puedo sufrir si en realidad nada perdí?
¿Es que acaso las cosas que más duelen
son las que menos se esperan?
Nunca te vi venir,
pero de alguna manera siempre lo supe.
Nunca te quise, pero sin embargo
algo de mí quiere llorar por verte partir.
Me siento capaz de escribir mil poemas
con la inspiración que me ha dado
esta noche gris.
Nubes por aquí, niños sonriendo por allá,
un sueño de pasión que nunca se dará.
A veces siento tan lejos
la partida del dolor,
que me dejo llevar.
No lloro, pero sufro, como todos.
No sufro, pero triste estoy.
Solo entiendo mi pasión humana
como un suceso de mi ser.
Al final no importa si se da o no se da,
al final, todo acaba, ¿qué mas da?
Por eso quiero obtener
aquello que no se da,
aquello que está mas allá del deseo,
la ilusión, la esperanza y la ansiedad,
aquello que no es nada
y que a la vez te da todo,
pero para ello conquistar
esta mi humanidad.
A veces me canso de las lecciones,
porque son duras,
pero son la única salida
para el saber, la libertad,
y la felicidad.
Una forma sutil para respirar por el corazon, felicidades buena manera.
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