martes, 7 de septiembre de 2010

Filosofía de media noche, parte 2

No soy más que un hombre,
no soy más que una existencia,
tan grande y tan pequeña cosa,
¿acaso su grandeza es parte de su mente?
acaso su pequeñez
no es más que un juicio humano?
Si acaso un pájaro no juzga su existencia,
¿por qué tengo que hacerlo yo,
Si lo grande y lo pequeño existió
antes del hombre?
o ¿acaso el hombre
es el que emite las comparaciones?
¿acaso el juicio de lo bueno y malo
existió antes de adán?
o ¿es acaso el juicio un cruel juego
para evitar caer en los excesos?
¿Hasta donde yo gobierno mi vida
o hasta dónde la gobiernan mis miedos?
¿Hasta donde lo que era ley
perdió su propósito,
y dejó de ser guía que levanta conciencia
para ser yugo que causa opresión?
¿Hasta donde soy el héroe
o soy el que huye?
¿Hasta dónde dejé de ser yo
para ser quien quieren otros?
¿Y qué precio tiene mi verdad?
¿Hasta dónde he actuado con sinceridad?
¿Vale el amor de otros
el que no sea fiel conmigo mismo?
¿O es acaso una ilusión?
¿por qué los 12 monos no dejan ser al otro?
¿Acaso hemos sido entrenados
para no dejar a nadie vivir su verdad?
No lo se. Tan solo se
que buscar mi verdad,
buscar mi dicha y mi sinceridad
valen la pena intentarlo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Belleza oculta

Oh sabia cometa de esta noche fresca,
gracias por llenarme con tu sabiduría inmensa,
eternamente agradecido
con el silencio de tu inspiración,
goza mi alma, goza mi mente,
goza mi corazón.
Pincelazos de colores agracian mi alma,
pensamientos sin murmullos:
el gozo eterno de la vida.
Apagado con la sombra
de acontecimientos pasados
viene el conocimiento,
la sabiduría que queda del pasado.
Estoy regocijado aún con mis cicatrices,
ahora se donde iré, a dónde fui y a donde voy.
El amor en mí lo siento como una inspiración,
poco y sutil pero hermoso
como el rocío de esta elegante noche gris.
Si tan solo los hombres pudiéramos ver
tan claramente la belleza más allá del ser!!,
la que no se puede ver con los ojos,
tal vez solo con el corazón,
la que trasluce los entes,
la belleza que no perece.
Como no es obvio que el carbón
y el diamante pueden ser y son uno,
así tampoco que el defecto es una virtud en bruto
que le falta amor y dedicación
para su transmutación.
Amar precisamente no tiene sentido
si fuera fácil, pero no lo es,
en ese sentido adquiere su belleza suprema,
la que reta lo finito para pasar a lo infinito.