Un evangelio no son palabras,
Un evangelio son acciones,
las palabras son para los libros,
un evangelio es para vivirlo.
Aquellos que me miran
me miran por mis actos,
nunca por lo que yo hablo.
No soy lo que expreso,
soy lo que manifiesto.
No soy lo que pienso,
soy lo que hago.
Lo que das es lo que te define,
¿quieres vengarte?,
solo lograras ser igual que
quien te agredió, ¡nunca mejor!
Si te dieron daño,
¿por qué dar daño?,
¿por qué no aspirar a ser mejor?
Lo que das es lo que te define.
No quiero ser estas palabras,
quiero vivirlas,
al final, es lo único que vale.
Las palabras valen solamente
en la medida en que son practicadas.
Al final, es lo único que vale.
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