viernes, 28 de marzo de 2014

La bondad

No hay poesía más grande que recorrer tu piel
sentir tu cuerpo es mi mayor honor.
Nunca creí que había algo mejor que el sol
hasta que encontré al Dios en tu interior.
La paz que encuentro en tu cuerpo es mi mayor regalo,
quiero acariciar tu cuerpo hasta el ocaso,
y del ocaso a la Luna y de la Luna al ocaso,
tu eres el templo donde quiero morar
a ser devoto de tu corazón.
Eres mi crisma interno, mi verdadero despertar.
Encontré mi epifanía en tu respirar.
Mis labios al contacto de tu piel
se sienten honrados acariciando lo sagrado
en ti he encontrado lo eterno, en tu interior,
lo más sagrado, lo que es,
lo que está en lo cotidiano,
Sin la luz tus ojos me siento perdido,
en ti encontré la llama del amor,
la embriagadora pasión y la paz en mi interior.
El fuego en mi interior clama por ti,
por sentir tu calor,
por fundirnos en el eterno abrazo de lo divino,
en tu interior está mi despertar,
en tu piel canela está la ilusión.
En tu rostro está la pasión y también mi ilusión.
Sereno camino hacia ti confiando que en ti seré.
No sólo busco el orgasmo del cuerpo que muere
sino del corazón que se estremece
y del ser que permanece
y que mi alma y tu alma entiendan éxtasis de divino,
el único orgasmo eterno, el  orgasmo interior.

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