domingo, 25 de julio de 2010

Urumai

Soy el manantial que llueve en tu hoguera,
que pasa el manantial hacia donde está tu luz.
Soy la luz de tu mundo;
hacia donde me buscas está tu eterno caminar y tu destino.
Gózame en este soñar, tú eres la luz de mi mundo.
La comunión de nuestras almas supera todo lo terreno.
Más que una oración esta es vida, es respiración.
Girasoles que germinan hacia tu mar de amor.
Oh madre tierra!, voluptuosa y protectora,
venero tu luz y la vida que me das,
Oh madre de bondad!
deseo sentirte todos los días de mi mocedad.
Oh padre espiritual!
yo quiero tu romance eterno.
Quiero tu paz, quiero tu luz.
Lo anhela lo más profundo de mi ser.
Más que tu corazón
desde las mismas entrañas de mi universo.
Deseo tus besos de sabiduría
Deseo tu abrazo de vida
Deseo tu toque de amor
para morir al mundo y amar al eterno
hasta el final de lo no encontrado,
hasta la nada y hasta el todo,
Tu eres mi inspiración,
mi padre de sabiduría,
mi madre, mi musa eterna,
mi ser clama por tu amor.
Divinita misericordia
te deseo con todas las fibras de mi corazón
Oh amor eterno!
lo inefable no puede ser dicho.
Te amo y te bendigo
hasta la eternidad.
Mi poesía es una forma de oración.
Mi pasión es ser tu siervo desde mi ser.
Tómame, soy tuyo, siempre lo fui.
Mi alma es para tí,
poséeme, llena mi corazón, estoy dispuesto
a ser tu siervo de bendición.
La felicidad es mi vida
la compasión es mi destino,
Oh, me siento tan henchido con la luz del sol!

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